Quercus humboldtii

Al analizar hasta dónde se establecen los límites para la dominación, es posible que uno se dé cuenta de que, al final, solo su clan estará a su lado. Con el tiempo, esto puede resultar en efectos negativos, como una creciente sensación de soledad en un mundo perfecto donde no existe apertura a lo externo, lo que cambiaría la rutina y la monotonía de un entorno homogéneo.

Quercus humboldtii

Quercus humboldtii

Roble blanco, roble de tierra fría

Familia: Fagaceae

Observaciones: Cuchilla Jardín-Támesis-Caramanta

Un largo viaje emprendió hace 1-2 millones de años el roble, desde Norteamérica atravesando los bosques de Centroamérica, lugar donde los hermanos robles crecen y reinan. Fueron las pequeñas ardillas las que tomaron y transportaron semillas del Roble Blanco, Quercus Humboldtii, sembrándolas en Colombia. Aquí, en los bosques andinos, el roble prospera, formando rodales homogéneos que destacan en la montaña. Los robledales, como se les conoce, son lugares donde solo se permite la presencia de la familia del roble. Cada miembro se cuida y crece de manera dominante, limitando el crecimiento de otros árboles mediante diversas estrategias.

En sus raíces, establecen relaciones simbióticas a través de una estructura llamada ectomicorrizas, que permite el intercambio de nutrientes. Solo alrededor del 3% de las plantas vasculares desarrollan este tipo de micorriza. Por otro lado, las hojas simples y verde esmeralda del roble producen compuestos químicos que, al caer masivamente al suelo, forman un colchón que inhibe el crecimiento de otras plantas. Sus flores, discretas y de color verde pálido a crema, liberan polen al viento, que llega hasta las flores femeninas para germinar y producir bellotas leñosas, las cuales son consumidas por diversos mamíferos que las entierran y olvidan, dando lugar a nuevos robledales.